Con la expansión de la pandemia la democracia ha quedado en suspenso. Esto ha sido así no solo porque en muchos lugares los gobiernos hayan asumido poderes de excepción, también porque se han aplazado innumerables convocatorias electorales y plebiscitos previstos para las próximas semanas. Por ejemplo, en Francia, aunque Emmanuel Macron mantuvo la primera vuelta de las elecciones municipales francesas, el calendario de la segunda vuelta ha debido modificarse. Igual que ha pasado con los referéndums constitucionales de Chile o Rusia o las elecciones de Macedonia del Norte. En España mismamente tanto las elecciones autonómicas de País Vasco como las de Galicia han sido suspendidas. Un hecho que, aún justificado sanitariamente, ha implicado forzar la ley, ya que no existe previsión normativa para aplazar unos comicios una vez convocados.

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